Xàtiva
El alcalde de Xàtiva, Roger Cerdà, ha iniciado una serie de entrevistas con quienes considera “embajadores de Xàtiva”, personas nacidas en la ciudad que, aunque residen fuera, representan su esencia en distintos ámbitos. El primero en participar ha sido el futbolista Rubén García, jugador del CA Osasuna en Primera División.
“Rubén, muchísimas gracias por acompañarnos hoy”, ha comenzado Cerdà.
La conversación ha girado en torno a cómo percibe Rubén la ciudad desde la distancia, y cómo la presenta ante su entorno. “Para mí es muy sencillo por el sentimiento que tengo. Siento que vuelvo a casa cada vez que vengo”, ha explicado el jugador.
Rubén ha destacado que suele sorprender a quienes no conocen la ciudad: “A priori piensan que es un pueblo pequeño, pero es una ciudad con muchísima historia, muy visitada, con lugares muy bonitos para conocer”.
Cuando le visitan
El futbolista ha nombrado algunos de sus rincones favoritos para mostrar a sus amigos y familiares cuando lo visitan: “Siempre intento llevarlos al barrio de Sant Pere, a la calle Puig, al Castillo, al Attilio, al Jardín del Beso…”.
También ha señalado que la ciudad impresiona por su belleza y vitalidad: “La Alameda siempre llama la atención… Y hay muchísimo ambiente, mucha gente joven. Yo siempre estoy superorgulloso cuando se habla de Xàtiva o me relacionan con mi ciudad”.
Preguntado por lo que más echa de menos, más allá de la familia, Rubén ha sido claro: “La sensación de entrar por la rotonda y ver el castillo desde lejos… Siempre se me remueve algo en el estómago. No es solo volver con la familia, es volver a casa, reencontrarme con los amigos, vivir esos momentos en el barrio del Cases Noves, que es donde crecí. Esa sensación que me transmite mi ciudad no la he encontrado en ningún otro sitio”.
Aunque ha dicho sentirse muy bien acogido en ciudades como Pamplona y Gijón, ha remarcado: “No sé por qué, pero lo que siento al entrar en Xàtiva me devuelve a mi zona de confort. Es lo más bonito”.
Su colegio
El alcalde y el futbolista han continuado su charla a las puertas del colegio Attilio, centro donde Rubén estudió de pequeño. “Prácticamente vivía en esta calle. Jugaba más aquí que en ningún otro sitio”, ha recordado con nostalgia. “Siempre le decía a mi madre que no volvía a casa después del cole, me quedaba aquí horas y horas jugando al fútbol, al escondite…”.
Rubén ha compartido también recuerdos de su infancia futbolera: “Sabía a qué hora salían los mayores a comer, así que me ponía a chutar fuerte para que vieran que podía jugar con ellos. Aunque yo tenía seis años y ellos quince o dieciséis… ¡Era inviable!”.
Entre risas, ha contado que muchos de esos chicos lo reconocen ahora cuando se lo encuentran por la calle: “Siempre me dicen: ‘Ya apuntabas maneras’. Y a mí me encanta volver, ver todos los cambios que ha habido, sobre todo a nivel educativo. Este colegio forma parte de nuestros orígenes, y es muy bonito”.
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